Marco Ruviaro

Mandolinista

 
   Me considero autodidacta en el mandolín, a no ser por la época en que mi abuelo me enseñó algunas músicas. Poco antes de éste fallecer, en 2002, mi abuela Thereza me confió su mandolín. En esa época yo vivía en Curitiba, en el Estado de Paraná, y ya tocaba guitarra de 7 cuerdas, lo que me incentivó a volver a estudiar ese tradicional instrumento solista de Choro.

   Por un año y medio, hasta fines del 2004, formé parte del Quinteto em Cinco, conjunto experimental de Choro con la instrumentación básica de un Regional - guitarras, cavaquinho, pandereta y clarinete. Actualmente, soy guitarrista de 7 cuerdas y mandolinista del conjunto Língua Brasileira, formado en 2002, que tiene por característica la variedad de instrumentos solistas: mandolín, clarinete, cavaquinho y clarone se mezclan de distintas formas en cada arreglo ejecutado por el grupo.

   No puedo dejar de nombrar al conjunto Sabiá Laranjeira, que quedó conocido como "Ponte-Aérea", por tener solamente integrantes de Rio de Janeiro y de São Paulo. El conjunto, formado en la Oficina en Mendes, se reúne esporádicamente y ejecuta un repertorio distinto en cada encuentro.

   Estudié inicialmente el repertorio básico, de nombres consagrados como Pixinguinha, quizás el mayor compositor de Choro; Jacob do Bandolim, el"padre" de los mandolinistas; Luperce Miranda, un virtuoso romántico del mandolín; Severino Araújo, clarinetista pernambucano, líder de la famosa Orquesta Tabajara; y Paulinho da Viola, consagrado sambista carioca.

   Estos son algunos de los nombres básicos que componen el repertorio tradicional de los encuentros de Choro, como por ejemplo la del luthier Manoel Andrade, en São Paulo, y la de la feira en Laranjeiras, en Rio de Janeiro.

   Actualmente, me dedico a estudiar la generación más moderna de compositores, tales como Maurício Carrilho, Pedro Amorim, Cláudio Menandro, Joel Nascimento, Franklin da Flauta y Afonso Machado, que son apenas algunos de los que contribuyen a la constante evolución del Choro, que quizás es el género más difundido de la música instrumental brasileña. No puedo dejar de citar también nombres como Guinga y Hermeto Paschoal - que no son "chorões", pero de vez en cuando nos regalan algunos choros increíbles.

   Participé de cursos de mandolín en dos Oficinas de Música. En Londrina (Paraná), el julio de 2004, tuve clases con Joel Nascimento y, en diciembre del mismo año, con Pedro Amorim, en la Oficina de Choro de la Escola Portátil de Música, en Mendes (RJ). Además de las clases de instrumento, participé de las clases prácticas de conjunto, que son coordenadas siempre por los llamados "mestres-oficineiros", como por ejemplo Maurício Carrilho, Luís Otávio Braga, Luciana Rabello, Jayme Vignoli etc.

   Debido a mi formación guitarrística, la postura con que toco mandolín es totalmente distinta de la postura generalmente adoptada. Tras varios experimentos, la forma con que mejor me he adaptado es manteniendo el brazo del instrumento más arriba y posicionando el mandolín más al centro del cuerpo, sin "agarrar" el brazo del instrumento como normalmente se hace.