Marco Ruviaro

Profesión

 
   El término Copista, en el ámbito musical, indica básicamente al profesional que posee conocimientos técnicos para digitalizar partituras. El copista tiene que conocer la práctica de notación de cada instrumento, las variaciones de estilo de composición y escritura, además de conceptos de diseño gráfico para que se obtenga una diagramación profesional de una partitura.

UNA BREVE HISTORIA DE LA PROFESIÓN DE COPISTA

   La función de copista ha sufrido alteraciones a lo largo de los siglos. En Egipto, los escribas aprendían el oficio desde jóvenes, y desde el siglo III a. C. hay registros de copias de libros y textos hechas por profesionales romanos. El legado escrito de los siglos más remotos, sin embargo, proviene principalmente de los centros monásticos europeos, en donde monjes tenían por función reproducir libros. Se especula que un buen monje copista hacía dos o tres páginas al día.

   Además del procedimiento individual de copia, en algunos casos los textos eran dictados a varios monjes que trabajaban simultáneamente en un sector del monasterio conocido por "scriptorium". La buena reputación de un "scriptorium" dependía de la calidad de los ejemplares allí producidos.

   Desde el siglo VIII, copistas sin vínculos con la iglesia prestaban servicios a los "scriptoria". Sin embargo, fue solamente a partir de los siglos XII y XIII cuando la profesión de copista se difundió, con el surgimiento de las Universidades y el consecuente aumento de la demanda de libros. Las condiciones de trabajo en general eran pésimas, lo que acarreaba a los copistas varios problemas de salud, visuales especialmente.

   Incluso después de la difusión de la impresión gráfica, a partir del siglo XVII, el oficio de copista siempre fue necesario, tanto en la creación de originales como en la confección de partituras instrumentales para orquesta. Uno de los nombres más famosos en el ramo fue el filósofo Jean-Jacques Rousseau (1712-1778), que pasó buena parte de su vida trabajando como copista musical para poder sustentarse.

EL COPISTA HOY

   Los profesionales de edición musical son imprescindibles todavía hoy. Les necesitan compositores, arregladores, editoras y orquestas, que muchas veces emplean copistas para preparar partituras de obras no editadas, o editadas sin las partituras individuales de los instrumentos, por ejemplo.

   Con la expansión de los recursos informáticos, la copia manual de partituras ha sido prácticamente abolida. Hay sofisticados programas que permiten la confección de cualquier clase de notación, y uno cualquiera que tenga acceso a un ordenador puede fácilmente digitalizar notas en compases.

   Sin embargo, como en cualquier otro área, hay trabajos profesionales y no-profesionales. Muchos detalles suelen pasar desapercibidos ante los ojos de un copista desatento, como por ejemplo pequeños errores o incoherencias de escritura (a veces existentes en el original del propio compositor); además cabe al copista proponer alteraciones en la forma de notación, en la distribución de compases etc. Son varias las situaciones que exigen un cuidado profesional, por eso un copista musical no puede limitarse meramente a 'hacer copias'.